martes, 12 de abril de 2016

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Desde muy pequeña he tenido miedo a la oscuridad, se llama nictofobia. Y lo cierto es que siempre he huido de cada vez que estaba a oscuras.
Me producía un irracional horror.

Pero aquí estoy, encerrada. Todo apagado, con sólo la luz de mi teléfono (desde el cual escribo esto).

Bueno, no sé si es temporal, pero es lo único que me reconforta ahora.

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