sábado, 30 de abril de 2016

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Cada vez que releo tus versos de hielo, la
escarcha atraviesa mi alma, y la melancolía
se adueña de lo que hace muchos días, semanas,
meses y años, renegué de ti.

Soy libre, ya no estoy atada a ti.
Pero aún recuerdo tu fría caricia a través de la
distancia, y me sorprendía, de lo cálida que era.

Esos tiempos en los que el frío me calentaba...
Esos tiempos en los que eras la única que me dañaba..
¡Y pensar que fuiste un ángel de escarcha, comparada
con el dueño de mis sueños más oscuros!

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