jueves, 10 de marzo de 2016

Fragmento

-¿Desde cuando bebes?-me preguntó dándole un toque a mi copa de ron con cola. Lo miré de reojo.-¿Y cuántos llevas?
-Desde que me apetece hacerme daño.-respondí mirando al frente de nuevo.-Ah, y pocos.-Chris alzó una ceja.-Está bien. Llevo tres.
-Estás loca.-me replicó dándome un codazo en el costado.
-¿Sabes, Chris?-me giré para mirarlo y me llevé el vaso a los labios.-Te he echado de menos. Cuando tu mejor amigo desaparece no sabes muy bien en qué pensar.
-Sabes que tenía que alejarme de todo esto.
-¿Entonces es verdad que tenías una escandalosa aventura con una mujer casada y que te pegó una enfermedad venérea?-le repliqué mirándole a los ojos. Chris se rió y enarqué una ceja.
-Ahora en serio, ¿bebes por un chico?-me preguntó y su rostro se fue relajando para mirarme, serio.
-Lo curioso es-miré al techo, pensativa-Que no bebo por un chico. Bebo por dos.
-Madre mía, Elena. Te estás yendo por el mal camino.
Sonreí a Chris. Aunque no era una sonrisa sincera.
-Yo nunca he estado en el buen camino.-Me levanté, dejé el dinero sobre la barra del bar y lo besé en la mejilla.-Nos vemos después.
-¿A dónde vas?
-No lo sé. Necesito perderme.

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