No te preocupes por la flor roja que crece en mi pecho.
Es sólo una herida y es sólo sangre.
No te preocupes por mí.
Detrás de este dolor escondido.
Detrás de esta faceta fingida.
Detrás de esta coraza,
sigo existiendo.
Cuando te des cuenta del mar lágrimas,
del barco cuyo combustible eran
los sueños que se quedó anclado
porque me quedé sin ellos.
De que mi vida no es sueño,
de que estoy rota y que no
voy a recomponerme.
Moriré sabiendo al menos,
que lo he intentado.
Pero sé que voy a morir,
porque es demasiado tarde.
No te preocupes, aunque sé que no
lo harás.
Si mi sacrificio te hace feliz,
de algo servirá.
No derrames lágrimas por mí,
aunque bien sé que no te
quedarán.
Tu decisión;
Ambos sabíamos lo que voy a pasar.
Estoy muriéndome.
Y sólo eres tú el ciego que no lo ve.
He perdido demasiada sangre.
Y ya casi ha llegado mi hora.

No hay comentarios:
Publicar un comentario