A veces las heridas son más profundas de lo que parecen, pero aunque tú las lleves al descubierto, yo las llevo tapadas siempre.
He escrito un millón de cartas que no voy a enviar.
Un millón de cartas que nadie abrirá.
Y no te equivoques, no es que yo no lo sienta. Tampoco he dejado de sentirlo.
Es que no sé como se demuestra. Pero no te preocupes.
Voy a hacerlo.
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