jueves, 10 de marzo de 2016

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Miré por la ventana y me crucé de brazos.
-¿Qué demonios me pasa?-murmuré por lo bajo.
-Estás enamorado.-escuché una voz detrás de mi espalda y me giré.
Miré a mi hermana y esbocé una media sonrisa.
-Yo no me enamoro, Klara.-repuse sin dejar de cruzar los brazos.
-Todos lo hacemos-respondió ella-Pero pocos sabemos mantenerlo.-Me miró a los ojos.-Y a juzgar por tu mirada de corderito degollado, Daniel, tú no has sabido mantenerlo y te estás torturando por ello.
-Estará más segura si se aleja de mí-dije, cabizbajo.
-El amor es riesgo. Tú no decides a quien amas ni quien te ama. Es así. Piénsalo.-Dijo y mientras se daba la vuelta grité:
-¿Cómo puedes ser tan lista para tener quince años?-se giró y me sonrió.
-Porque en esto te supero, hermano mayor. Y si al menos quieres a tu chica un poco, no le cortes las alas ni dejes que tenga miedo a hablarte. Y sobretodo, sé un hombro en el que llorar y procura que confiéis uno en el otro.
Se marchó caminando y miré a la ventana de nuevo.
Tenía razón. Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.
Y yo, estaba a un paso de perderlo todo.
 

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