martes, 16 de julio de 2013

Fuego cautivo.

Vivir sin morir no es vivir,
ni morir sin vivir es morir,
si hay algún trozo que pertenezca
que tenga yo que
recoger, me niego y perjuro
sobre decidir su destino.

Las noches en vela,
las costantes palpitaciones
cogí, volví y me sentí
ruín, dormí mis sentimientos
y busqué algo que los
sustituyera. Pero si lo encuentras
por mí, avísame, llámame...

Nadie los sustituye...

No tengo el corazón roto
ni incompleto ¡jamás lo
tuve! sólo cicatrices que
existen en él.

Nadie me hará añicos.
Nadie me romperá.
Porque soy y siempre seré
una llama en cautividad...

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