Mascullo algo por lo bajo, mientras dejo caer mi boli el suelo.
-Mierda...-murmuro por lo bajo, viendo el poema incompleto.-Esto no tiene ningún sentido.
Mi madre me mira y sonríe.
-¿Qué haces?
-Intento escribir-respondo, mientras cojo el bolígrafo del suelo.-Pero no sé, cada verso que hago tiene menos sentido.
-Pues descansa y haz otra cosa.-responde mi padre cuando entra.
-Creo que tienes razón ¡iré a tocar el bajo!
Corro al sótano, sin dejar posibilidad de una respuesta a mi padre con respecto a ordenar mi habitación.
Pongo el ampli, conectando la banana (cable o Jack que une el bajo y el amplificador, pero banana me resulta un nombre más gracioso) y la pongo en el bajo.
Empiezo a tocar algunos trastes, mientras miro mi bajo. La primera canción que toco es Smoke in the water.
No funciona, quizá deba tocar algo más inspirativo, por así decirlo.
Carraspeo un poco, volviendo mi voz grave y dulce para cantar, mientras cierro los ojos para concentrarme en las notas.
-Quiero escuchar tu dulce voz...-empiezo a cantar acompañando el ritmo con el pie.-Rompiendo el silencio en mi ser... Sé que me haría estremecer...
Paro de tocar porque un ruido me desconcentra. Parpadeo y es la jodida alarma del móvil, le doy a rechazar y lanzo al móvil al sofá.
Entonces, por ese único y nimio gesto, consigo la inspiración que me falta. Aparto el bajo, dejándolo cuidadosamente en el sofá y corro hacia arriba, me siento, agarro mi boli negro pilot y eludo las miradas de mis padres, sorprendidos y seguramente tomándome por loca. Abro la libreta de Harry Potter que me regaló una de mis mejores amigas y empiezo a escribir, bolígrafo en ristre, A golpes, el poema que estaba escribiendo antes de que me bloqueara.
Lo termino. Miro el poema, satisfecha y decido colgar el gracioso proceso en mi blog.
Pero el poema, decido que más adelante.
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