La guerra... La guerra ahora se relaciona con el Call of Duty: Black Ops 2.
¿Dónde quedó el temor a ser bombardeado?
¿Es que la idea de que nos pueda salpicar sangre del conflicto de Corea del Norte no nos inquieta?
¿Dónde quedaron esos moralistas tan bien formados y armados, que en vez de disparar balas, disparaban palabras?
Suspiráis, sí, suspiráis hablando de una partida perdida en el Call of Duty.
Pero... ¿Sabéis qué? Ahí, ahí fuera, mientras vuestros cerebros se llenan de disparos ficticios mueren gente inocente y pasan hambre, apresados por el yugo del mandamás que los ha convertido en esclavos.
A mí me repugna, no sé a vosotros.
¡PENSAD!
Yo hoy dejaré de lado el mando de la Play y aparcaré Assasin Creed, no me volveré una Ezio Auditore ¡no! Quiero, no ser la primera que grite en silencio, sino con otros muchos se atreva a luchar sin armas y tan sólo pelear con palabras. Porque YO soy la ley. SOMOS la ley.
¿Y tú? ¿Vas a abandonar la partida para construir algo que no queden sólo cimientos?
SOMOS LEYENDAS.
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