En el cielo nocturno, el amor
es un vampiro diurno, que
muerde sin avisar y contagia
antes de que lo puedas pensar.
En el cielo nocturno, el fuego
es oscuro, el agua brillante,
y el rojo de tus labios es el
principio del fin del mundo.
En el cielo nocturno, tú
a un lado, y al otro él,
volando sin rumbo en
busca de nuestra estrella.
En el cielo nocturno, los
amantes se acercan y se
besan, hechizando con
su amor las calles de una
triste ciudad.
En el cielo nocturno, la
amargura se pierde,
y muere en el intento
de llegar hacia las estrellas
y más allá.
En el cielo nocturno... Veo
tu eterno rostro.
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