-Nunca tendré tu corazón ¿verdad, Miranda?-Óscar cerró los ojos, con una mueca de tristeza.
Miranda no dijo nada. A veces, pensó, el silencio hace más que cualquier otra frase.
-Pero esto... esto me mata, Mir-susurró Óscar.-Dime que no es cierto.
-De hecho, no lo es-dijo ella, sonriendo. Él parpadeó, sorprendido.
-Entonces...
-Entonces si no lo comprendes no sé ya que decirte.-dijo ella, con sus ojos fijos en Óscar.-No puedo serte fiel pero lo que puedo es serte leal, no puedo atarme a ti incondicionalmente porque sería jugar contigo. Si no entiendes eso nunca podremos estar juntos ¿entiendes?
-Creo.. creo... que sí-admitió él, mirando al cielo.-¿Nunca te han dicho que ser tan honesta puede causarte problemas?
-Demasiadas veces. Pero lo peor es que no lo soy conmigo misma la mayoría de ellas ¿sabes?
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