-¡Oye! ¿A dónde te crees que vas?-gritó el chico.
-A casa, donde debería estar-replicó ella, de un notable malhumor.
-Pero no me has dicho cómo te llamas-dijo él, acercándose a ella con una sonrisa burlona. Estaba muy cerca de su espacio vital.
Ella lo miró unos segundos y suspiró.
-Está bien. Todos me llaman Vir.-dijo ella, con una media sonrisa.
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