martes, 6 de noviembre de 2012

Mi propio reino (LIII)


Luchando contra el hermano gemelo malvado del siniestro rival que tengo.

Erael


Acabamos de colarnos en el despacho de este maldito director. Todo está sorprendentemente solitario. Como si no existiera nadie en el instituto, sólo se oye el ruido de unas pisadas.

Aparentemente estoy, ''solo'', Leo está escondido entre las sombras.

Me pongo a caminar, para ver si hay algo sospechoso a mi alrededor. Veo que sólo es un despacho normal y corriente, que no hay nada fuera de lo común. Busco en los cajones y pruebo en el ordenador.  Nada. 

Cierro los ojos para concentrarme cuando noto una brisa que me llama, diciéndome que hay algo aquí, detrás de mí. No me giro aún, esperando ver quién es.

-Bú.-susurra Karev a mi oído. Y noto como se prepara para atacarme.-Es la hora de devolverte el favor que me hiciste el otro día.

Me muevo justo a un lado para evadir el golpe que me iba a propinar, la sombra rebota contra la pared. Sonrío y me giro lentamente. Es Karev, con la apariencia del director, pero sin tener el típico jersey marrón y los pantalones vaqueros que usa siempre, siniestro resulta incluso con esas ropas tan inocentes. Sus ojos rojos y su pelo grisáceo no se lo quita nadie, ni con el mejor tinte que haya deja de ser tan siniestro como es ahora.

-Que seas una mente maligna y te pongas la ropa de un miembro del club de ciencias resulta… inquietante. ¿Carencias afectivas quizás?-sugiero, alzando una ceja. Veo como desaparece y me lanza al suelo. Queda a horcajadas encima de mí.

-Al menos no tengo que compartir mi chica con nadie-me espeta, mientras me inmoviliza. Me reprimo las ansias de pegarle un puñetazo. Acerca su cuchillo peligrosamente a mi cuello y...

-Ah, cállate ya, proyecto de mí fallido.-noto cono Leo sale de las sombras y le golpea de forma que lo hace caer al suelo con una onda oscura, que hace que caiga de bruces con el suelo.

 -Gracias, Leo.-esbozo una media sonrisa, mientras veo como sus ojos violetas chispean de rabia.

 -Si te dañan, ella sufriría-masculla. Me preparo para devolverle la pulla del siglo. Pero no puedo, porque me acuerdo del trato con Verena.

 -Échate hacia atrás, Erael...-replica él.

 -Oye... No hace falta que...-le espeto. Leo me echa hacia atrás de forma brusca, de modo que me doy un golpe contra la pared.

Esto hace que evada el rayo oscuro que iba dirigido hacia mí, y rebote justo a unos centímetros de mi oreja derecha, y mientras se lanzan a una equilibrada lucha familiar, yo empiezo a buscar algo en el despacho del director sobre qué haría aquí Karev, porque creo que jugar a los disfraces, como que no le va demasiado. No sé, no veo a Karev como una mente malvada y además que le de por ahí a veces de disfrazarse de director terrícola.

Observo la pelea de Leo y Karev.

Es todo tan equilibrado. Parece como si estuviera ensayado de ante mano, que realmente, sean hermanos de batalla. Sus movimientos son tan parecidos y tan compenetrados que realmente parecen una sola persona, por la rapidez y delicadeza en la que se mueven.

Los gemelos tienen en el ceño fruncido, ambos. Creo que piensan que es difícil matar a un enemigo, si con ello tienen que matarse a ellos mismos.

Además, como se mate a sí mismo Leo, Verena va al infierno, y no me apetece que Mr.Siniestro decida morirse y poner la vida de Verena en peligro también.

Noto como una presencia está detrás de mí. Lo sé, porque el viento me lo susurra y yo entiendo su idioma.

Noto el batir de unas alas y me giro en redondo. Es una chica. Una chica de alas negras, con el rostro imperturbable.

Es pelirroja, con el pelo bastante oscuro, pero no tirando a ser cobre, como el de Verena. Su cabello está sujeto por una tiara de diamantes, mientras que cae en hondas sobre sus hombros. Tiene los ojos plateados, pero una sonrisa peligrosa adorna su bonito rostro. Lleva un atuendo de combate parecido al de los celestiales, con la espalda abierta en la que salen sus alas y un ceñido atuendo de combate gris.

Es hermosa, lo admito. Pero no más que mi Vers.

Veo como se lanza hacia mí para atacarme.

Me pongo en guardia, invocando mi báculo para defenderme, paro su ataque que no me toma para nada por sorpresa.

Paro su estocada de su espada con mi báculo y la miro a los ojos.

-¿De verdad vas a pegar a una chica?-susurra con aire seductor… He escuchado  el canto de una sirena, a Verena, así que me anticipo a ella. Saber que la chica que amas tiene una voz de sirena, tiene sus ventajas ¿no?

Pienso en Verena, en su sonrisa, en sus ojos, en su forma de enfurruñarse cuando algo le frustra, las muecas que pone inconscientemente cuando le hago de rabiar.

Veo que se lanza contra mí, reuniendo energías en un solo golpe, así que alza su espada, y cuando está preparada para atacar, una honda aérea sale de mi pecho, que hace que pierda el equilibrio.

Al ver su distracción, le pego un empujón que me hace quitármela de encima. Pero no mido mi fuerza, ya que cae al suelo y queda inconsciente. Mierda, no era mi intención…

Karev para la pelea, curiosa y momentáneamente, empuja a su hermano que cae al suelo y corre hacia la chica.

-¡LUTHIÉN!-exclama Karev cuando se acerca a ella. Vaya, pero si el hermano oscuro de Mr.Siniestro tiene sentimientos…

La agarra entre sus brazos y la acuna en ellos, le susurra unas inentendibles palabras cariñosas y la aparta en una esquina.

Tras unos minutos de un giro argumental de la escena y un silencio acojonante, hace una barrera oscura alrededor de Luthién y noto como va perdiendo energía poco a poco.

Lo sé, tengo un don para eso, además, se lo he visto también a Leo cuando está luchando. Puede perder energías cuando se concentra en un punto.

Karev fija sus ojos rojos en mí y una chispa de odio le ciega por momentos. Se pone de pie, y noto como está muy muy cabreado…

-Vas a sufrir por haberte atrevido a tocar un solo cabello de Luthién, jodido bastardo…-escupe las palabras, como para hacerme daño con ellas. Intenta reunir las pocas energías que tiene para atacarme.

Me pongo en posición de combate para absorber la energía del ambiente. Leo parece recobrar la conciencia, y se sienta en el suelo, algo aturdido, mientras se frota la cabeza.

Entonces, se escucha la voz de Verena, buscándonos a los dos.

-¿Erael?-escucho su voz y a ella venir-¿Leo?

Veo como Karev se deshace en sombras con una sonrisa en el rostro y algo me mantiene sujeto, intento salir absorbiendo la energía que tiene este artefacto, y poco a poco lo voy consiguiendo.

Pero es demasiada, tardaré un buen rato y puede que no llegue a tiempo a salvar a Verena. No quiero que le toque ni un pelo… Ruedo mis ojos en dirección a Leo, que me entiende perfectamente con la mirada.

Oímos a alguien gritar un reto. Es Verena. Su voz la reconocería en cualquier parte. Ya la veo…


Se ha quedado delante de los demás, como impidiendo que les haga daño a el resto. Es demasiado valiente… Más bien, demasiado impulsiva.
Espera, ¿ése es Dowien?

Sí, ¡lo es!

Os explico, Dowien es el hermano de Verena. A él nunca le gustaron mucho los placeres de la corte, así que prefiere ir a su bola, ignorando a la realeza, pero a la vez siendo uno de los caballeros.

Aún así, hasta de lejos se nota por su porte que es un príncipe.

Pero me pregunto, ¿qué hará aquí?..

Ya queda poco para soltarme y veo como Dowien se mantiene en la retaguardia.

Noto como alguien se pone detrás de mí, y veo, como me dan un golpe en la cabeza.

Caigo inconsciente y lo último que veo son vueltas... 


No hay comentarios:

Publicar un comentario