Todo el mundo muere
tarde o temprano,
los sentimientos se quedan
enlatados, esperando que
venga lo nunca buscado.
El amor mata a la razón,
el corazón se vuelve etéreo
y incosciente.
La vida pasa, reflejada
en la hoja de la
guadaña de la muerte
¡quién buscase el sentido
de la vida, quedaría herido
y resentido!
Pues la vida no es nada,
somos efímeros, dejamos
el mundo, camada tras
camada...
El amor, sentimiento dañino
que se vive por momentos...
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