Capítulo I: Un pause para darle al play.
Teen idle – Marina and the Diamonds
Bel estaba frustrada, con su cabello castaño alborotado y
sobre la cama. Estaba ojeando un comic que echó a un lado. Sus ojos castaños giraron en dirección a dónde
estaba su teléfono móvil. Le habían restringido su uso por un estúpido problema
de lo que creían que era una adicción. Y quizá tuvieran razón, pensó para sí,
cosa que le había costado demasiado entender. Pero Gabriel no llamaba y… No
importaba, la había mentido y no le había llamado en una temporada. Pero… ¿qué
iba a hacer? ¿Subirse a un avión e ir a visitarle? Pero lo que más odiaba era
lo cada vez que estaba más cerca su cumpleaños. Faltaban minutos para su
celebración. Dieciocho años… Y le daba el pavor más absoluto cumplir años.
Aunque, mirándolo por el lado bueno era mayor para hacerse un tatuaje sin
permiso. Sonrió para sí. Necesitaba un cambio. Algo que cambiara su vida de la
forma más inesperada, y quizá un tatuaje podría simbolizar ese cambio, desde
luego con el dinero que conseguiría en su cumpleaños, podría permitirse pagarse
un tatuaje.
Miró la herida de su pierna. Cicatrizaba bien, poco a poco,
pero estaba ahí. Ojalá cicatrizaran tan bien como aquella sus otras heridas,
más profundas, las de su ser.
Observó por la ventana a su ciudad. No estaba mal, su ciudad
era pequeña, pero era bonita. Quizá no tanto como otras partes de su país, pero
sí que era su ciudad, que ya era para ella importante. El nombre tampoco es
relevante, es una ciudad que todo el mundo conoce y que quizás más de uno le
gustaría visitar en su vida. Pero eran detalles que poco importaban.
-¡Isabel!-gritó su madre desde la primera planta.-Ya va siendo hora de que bajes, ya mismo llegará
la gente para tu cumpleaños.
Como si fuera una niña, pensó Bel fastidiada. Pero no lo
dijo en voz alta, saltó de la cama y gritó:
-¡Ya voy!-Toda su familia había bromeado con la ‘’puesta de
largo’’ de Bel. Pero ella no le encontraba la gracia. Para ella, cumplir años
era un lastre, estar un año más vieja, tener más canas, y estar más cerca de
que te salgan arrugas. Bueno, también tenía cosas buenas cumplir la mayoría de
edad, que era que podía sacarse el carné de conducir, cosa que estaba
barajando, porque era engorroso tener que ir andando a sitios que le quedaban
tan lejos de su casa.
A Bel se le vino a la cabeza el rostro de Gabriel, aquellos
hermosos ojos castaño claro, sus labios y su pelo negro… Movió la cabeza de
lado a lado, y bajó las escaleras poco a poco, metiéndose las manos los
bolsillos de sus pantalones rotos. Había decidido ponerse una camiseta blanca
rota con la palabra ‘’Hero’’ y unos vaqueros rotos.
Su casa era grande, tenía un amplio salón, una cocina
pequeña y un baño en la primera planta. Después tenía en la segunda planta un
baño y tres dormitorios, y un sótano en la planta más baja.
En esta ocasión, iban a celebrar su cumpleaños en el salón.
Echaba de menos a su mejor amiga Carol, que se había mudado al extranjero con
su familia. Era como una hermana para ella, pero entendió que se fuera para
forjar su futuro. Aún estaba la alocada y enamoradiza de PJ, otra de sus
mejores amigas y Guillén, con el que compartía su amor por los superhéroes.
Tenía pocos amigos, aunque tenía más a distancia. Le habría gustado conocerlos
a todos. Pero sólo había conocido a Raúl y a Gabriel, sus ex novios. Raúl
seguía siendo su mejor amigo, pero Gabriel… Lo quería, aún Bel lo quería, pero
sabía que era algo que ya era irreparable.
-Hola, princesita-dijo su madre con una sonrisa.-¿qué tal
sienta ser mayor de edad?
Bel la miró y sonrió, contagiada por su entusiasmo.
-Mayor-soltó con un suspiro y su madre se rio.
-Esperemos que la edad te de algo de madurez.-dijo desde la
cocina. Bel se asomó y miró de reojo alcohol. Bueno, al menos habría vodka. Si
iba a soportar tantos besos y abrazos, tantos cariños, debería hacerlo con
vodka mezclado con fanta de limón. Menos mal que tenía una alta tolerancia.
Había llegado siempre al punto pero no se había emborrachado nunca.
Su madre la miró y le sonrió con cariño.
-¿Vienen Guillén y PJ?-le preguntó su madre. Bel asintió sin
decir mucho más.
-¿Y papá?-preguntó Bel dirigiéndose al salón, mientras lo
miraba todo con curiosidad.
-Está con tu hermano. Han ido por la tarta.-explicó su
madre.-Quiero que seas buena con todos hoy.
-Siempre soy buena-replicó Bel, enarcando una ceja mientras
se giraba a mirar a su madre.
-Ya sabes lo que me refiero-repuso su madre, limpiándose sus
manos en el delantal y mirándola con sus ojos negros.
-Pretendes que sea cariñosa, no buena-protestó Bel, de
malhumor.-Es un esfuerzo muy grande para mí, ya lo sabes.
-Y que vas a hacer, también lo sabes.-advirtió su madre
señalándola con un tenedor que estaba usando para preparar los aperitivos.
-No tengo opción ¿no?
-No.-negó su madre con la cabeza.
-Pues lo haré-contestó Bel refunfuñando.-De todas formas no
tengo otra opción ¿no?
-Así es.-su madre miró a la puerta mientras sonaba el
timbre.-Ahora empieza siéndolo abriendo la puerta.
Bel abrió la puerta haciendo caso a su madre y sonrió,
viendo que era PJ acompañada de Guillén. Bel siempre había tenido algo de
envidia de PJ, con su pelo negro como la tinta y sus ojos azules, evocaban a
las miradas de los chicos, además era alta y delgada, y comparada con ella, Bel
se sentía mona, no bonita. Eso sí, aún era, pese a todo, una de sus mejores
amigas. Guillén medía un poco más que PJ y tenía los ojos verdes y el pelo
marrón. Era el único chico del grupo de tres y Bel a veces pensaba que se
sentía un poco fuera de lugar. También se preguntaba por qué aún no había
tenido nunca novia, un día le llegó a preguntar si era gay y él, indignado, le
dijo que no, a lo que ella le contestó que no hacía falta que se enfadase.
Bel sonrió a sus amigos, invitándolos a pasar con el brazo.
-Menos mal que estáis aquí-dijo Bel, mientras le daban los
regalos.-Hm… No hacía falta…-Bel abrazó a cada uno para agradecérselo.
-No os vayáis muy lejos –advirtió su madre.-Ya mismo vendrán
los invitados, así que os quiero arriba cuando lleguen.
-Tranquila, Sara-sonrió PJ de forma encantadora.-Bel estará
para soplar las velas, aunque tenga que traerla a rastras.
Sara suspiró, entre aliviada y divertida. PJ tomó la
delantera y bajó las escaleras, seguida de Bel y de Guillén.
-¿Qué tal llevas lo de ser una vieja decrépita?-le susurró
Guillén a Bel de forma cómplice. Bel le dio un codazo.
-Sólo te llevo un año-contestó Bel con una sonrisa divertida.
Guillén hizo una mueca tan exagerada que más bien parecía que Bel le había
pegado con un bate de beisbol.
Eso hizo que Bel se riera. No logró ver la sonrisa de dulce
de Guillén cuando la esbozó al oírla reír, aquel tipo de sonrisa de triunfo,
cuando ves que has hecho feliz a una persona a la que de verdad aprecias.
-Bueno, ¿qué tal llevas tu cumpleaños?-preguntó PJ,
dejándose caer en el amplio sofá rojo.-¿Te ha vuelto a llamar?..-Guillén torció
el gesto al escuchar a PJ
-Ese capullo…-maldijo en voz alta Guillén, llevándose las
manos a la nuca y cerrando los ojos.
-No, de hecho, me ha bloqueado de whatsapp-contestó Bel, sin percibir un suspiro de Guillén.-Y bueno,
el cumpleaños lo llevo más o menos. Estoy mirando si tengo alguna cana-Bel se
agarró un mechón de pelo rojo teñido, que se mezclaba con su pelo castaño.-Y
aún no tengo ninguna, gracias a Dios.
-¡Amén!-exclamó PJ de forma dramática, mirando al techo del
cielo.
-¿Es esto una arruga, Bel?-Guillén le señaló debajo del
ojo-Ah, no, sólo es un pelo.
-Eres un idiota.-masculló Bel por lo bajo. Guillén se rio
entre dientes.-Bueno, tengo que abrir vuestros regalos ¿no?
-Pero primero el mío.-dijo Guillén, dando golpecitos a un
paquete aplanado, de papel de regalo color verde oscuro, con motas amarillas.
Bel rompió el papel de regalo y sacó la caja y la abrió con
una navaja que había de su padre a mano derecha. Se quedó mirando la navaja más
de la cuenta, durante unos segundos su cuerpo le pedía algo que su mente
condenaba, sus ojos miraron la hoja de la navaja…
-¿Bel?-PJ la sacó de su ensimismamiento, apartando
delicadamente la navaja de su mano y dejándolo a uno de sus lados.
Bel parpadeó, dándose cuenta de que sus amigos la miraban
con preocupación. Esbozó una sonrisa y aguantó el tipo.
Observó el interior de la caja y sacó los comics que le
había regalado Guillén.
-¡Deadpool mata el
Universo Marvel! ¡Capitana Marvel!-exclamó
Bel, emocionada. Sonrió a Guillén ampliamente, que fue contagiado por su
sonrisa.-Muchas gracias.
-Sé que los deseabas, no se me ocurrió mejor regalo-contestó
Guillén. Bel apartó con delicadeza los
comics a un lado.
Tomó el paquete con el envoltorio rosa chicle que le había
entregado PJ, que estaba resplandeciente de la emoción.
-¡Ahora toca el mío!-dijo PJ, emocionada. Bel movió el
paquete en su oído, para intentar adivinar por el sonido lo que era-Oh, venga
Bel, ábrelo de una maldita vez.
-Está bien, está bien.-Bel fue quitando el envoltorio poco a
poco hasta sacar una pequeña caja transparente con un mp4 rosa chicle
dentro.-¿Un mp4?-Bel frunció el ceño. No había tenido un mp4 desde hacía ya
mucho tiempo.
-Sí, bueno…-carraspeó PJ-Pensé cómo vas a usar menos el
móvil, querrías algo con lo que escuchar música ¿no?
-No estás equivocada.-dijo sonriendo a PJ-Muchas gracias.
Creo sinceramente que le daré un buen uso a este aparatito.
Sacó de la caja con delicadeza el aparato. Le sorprendió de
su textura tan suave y de pronto notó una especie de reconocimiento por su cuerpo,
un chispazo que invadía su sistema nervioso, recorriendo cada vena de su
cuerpo, directa al corazón. Notó que su corazón bombeaba más rápido, como esa
sensación del primer beso robado, del tacto de la persona que tanto te atrae,
la sensación de estar enamorado por primera vez. Era un chispazo agradable e
incluso podría decirse que seductor, porque pedía ser utilizado. Lo cuál, pensó
Bel en ese momento, era algo estúpido. Sólo era un aparto, al fin y al cabo
¿qué clase de emociones como esas iban a producir en Bel un aparato
electrónico?
Pero ahí estaba. Notó que era un regalo atípico, pero
especial en cierto sentido, una puerta abierta a una pregunta no planteada, a
un cambio, le inspiró de tal modo que ya se imaginaba plasmando sus
pensamientos a forma de dibujo o escribiendo esa sensación de reconocimiento,
de que eso, era suyo, desde siempre y para siempre. Aunque fuera muy tonto,
porque después de todo seguía siendo un aparato para escuchar música y cuatro
aplicaciones más, así que el sentir de aquella manera ese sentimiento, era en
cierta forma absurdo, pero ahí estaba el chispazo.
-PJ, ¿de dónde lo has sacado?-preguntó Bel, aún observando
con fascinación aquel aparato rosa chicle.
-Pues mira, me lo trajo un ángel del cielo. Creo que escuchó
mis plegarias cuando no sabía qué comprarte. Y literalmente, era un
ángel-aseguró PJ, recordando a Eric y sonrojándose de nuevo.
-Joder, ¿uno nuevo? ¿No te gustaba este del instituto, el
como se llame imitador de Justin Bieber?-replicó Guillén, adivinando su pensamiento,
mientras miraba a PJ.
-Se llama Kevin-protestó PJ. Guillén enarcó una ceja-Pero
eso no tiene que ver. Este era distinto. Además parecía científico o algo así.
-Pues sí que estabas atenta, sí, al que será tu futuro
marido-se burló Guillén.-¿Y para cuando la boda?
-Pues no lo sé, pero acabo de decidir que tú no estás
invitado-contraatacó PJ. Guillén puso los ojos en blanco un segundo, pero
sonrió, divertido porque PJ fuera tan fácil de picar.
Mientras tanto, Bel seguía pensativa mirando el MP4.
-Pero PJ-murmuró Bel mirando el MP4 aún-No pone la marca.
Guillén le puso la mano en la que sostenía el MP4 y lo
agarró para mirarlo.
-¡Au!-exclamó Guillén-Me ha dado un calambrazo.-pese a todo
no lo había soltado, que era lo que Bel temía.
-¡Já!-se burló PJ.-Eso se llama justicia divina, amigo mío.
Guillén aguantó la dolorosa sensación de la corriente y
inspeccionó el MP4. Efectivamente, no ponía ninguna marca, pero sí un logotipo
casi imperceptible con una media luna señalando a la izquierda y otra a la derecha
unidas.
-Qué raro…-susurró Guillén.-Será una marca nueva.
Bel se lo quitó de las manos.
-¡Cuidado no te vayas a dar un calambrazo!-masculló el
chico.
-No, no me ha dado ninguno, es otra sensación-explicó Bel,
mientras se apartaba un mechón rebelde de la cara. Los auriculares del mp4 se
le enredaron en el brazo y miró distraídamente hacia arriba.
-¿Pasa algo?-preguntó PJ a Bel, que seguía observando la
planta alta.
-Nada… Sólo pensé que me iba a llamar-murmuró Bel, sin
necesidad de decir su nombre.
-Deja de pensar en él. Es obvio que no te quiere.-soltó
Guillén de forma brusca.
-¡Guillén!-PJ le gritó, golpeándole el hombro.-No seas
insensible.
-No, déjalo. Tiene razón.-Bel sonrió débilmente. Se frotó la
mano en el pantalón y se puso de pie. Metió el MP4 en su bolsillo trasero de su
leggin vaquero raído-Debemos ir arriba, que mi madre le va a dar algo si no
llegamos a tiempo cuando llegue mi familia.-amplió un poco su sonrisa y caminó
hacia las escaleras, agarrando disimuladamente la navaja que había apartado PJ.
-Oye Bel, lo sien…-empezó Guillén mientras observaba su
espalda. Bel negó con la cabeza mientras seguía subiendo las escaleras.
-No importa.-asintió ella.- No pasa nada.
PJ le dio un codazo a Guillén.
-Calla ya-masculló PJ, al oído de Guillén.-No empeores las
cosas más.
-Vale, vale. Pero eso ha dolido-protestó Guillén. Bel guardó
disimuladamente la navaja cuando llegó a la planta alta.
-Dadme un momento.-les dijo sonriendo aún, mientras caminaba
a la cocina.-Decidle a mi familia que voy enseguida.
-Claro…-PJ frunció el ceño mientras Guillén asentía. Aquello
no le olía bien a PJ, nada bien, pero esperando a que sus preocupaciones no
fueran realidad, se dirigió hacia el salón.
Bel esperó a que se hubieran ido. Cogió un vaso, se echó
hielo y llenó casi a la mitad del vaso de vodka, lo mezcló con refresco de
limón y se dirigió al baño, dándole un sorbo a la mezcla. El alcohol invadió
casi cada centímetro de su ser, notando el calor que le daba la bebida. Se
encerró en el baño, se bajó los pantalones y abrió la navaja.
-Feliz cumpleaños, Bel…-masculló mientras se rajaba la parte
superior del muslo. Miró que había salido un poco de sangre, manchando la hoja
de la navaja. Cogió algo de papel higiénico y limpió la sangre de la herida y
la hoja. Escondió la navaja y salió del baño, con una amplia sonrisa y
sintiéndose mucho mejor que antes.
-Ya pensábamos que no ibas a aparecer para soplar las
velas-dijo su padre con una mirada cándida.
-Ay, León, no seas así. Estaba hablando con sus amig…-Sara,
la madre de Bel, miró el vaso su vaso-Espera ¿eso es vodka?
-No en su mayoría. También tiene refresco de limón-replicó
Bel sentándose entre PJ y su tía. La mayoría de su familia la miraba,
expectante.-Gracias a todos por haber venido.-inclinó un poco la cabeza en
señal de agradecimiento.-Aunque es demasiado bombo, sólo es un cumpleaños.
-No todos los días se cumplen dieciocho años.-repuso su tía
Ana.-¿Por qué no abres los regalos?
Bel los abrió uno por uno, uno tenía el libro que estaba
deseando desde hace mucho tiempo, dinero, un vestido (que iba a devolver lo más
seguro, porque no pensaba que era de su talla) y… ¿un antifaz? La verdad es que
parecía una antifaz vintage de cuando las fiestas de disfraces eran de época.
Era negro y brillante, con purpurina en él.
Bel enarcó una ceja.
-Oh, sí… Eso es mío-asintió su tío Damián.-Bueno, ahora es
tuyo. No me pude resistir, creo que lo podrías usar de decoración, pero es que
es realmente bonito.
Su tío Damián se dedicaba a comprar y vender gangas en
internet. Y alguna que otra vez encontraba una antigüedad que realmente merecía
la pena y realmente ese antifaz la merecía la pena.
La noche transcurrió bien, una copa tras otra para Bel,
intentando olvidar lo que aún le faltaba para que su cumpleaños fuera perfecto
y de si algo tenía que admitirlo era que la tarta estaba demasiado buena.
PJ y Guillén decidieron quedarse a dormir con Bel, que aún
miraba con esperanza por si la luz de su teléfono se iluminaba, pero sólo fue
Raúl para felicitarla por su cumpleaños. Tomó otro sorbo de su copa y cerró los
ojos, esperando, de forma totalmente sincera, que la oscuridad la engullera de
una vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario