-¿Te puedo pedir consejo? A veces me da vergüenza...-comenté un poco, intentando alargar la conversación.
-Claro, para estas cosas suelo estar para todos.-me contestó él.
-También echo de menos hablar contigo de otras cosas. O sea, no sólo esto-ya noté que el color subía por mis mejillas-Bueno, deja eso, no he dicho nada.
-Ok, pero vamos, que me puedes preguntar lo que quieras ¿vale?
-Eh... Claro. Aunque lo otro aunque me da algo de vergüenza, también es cierto.
-Bueno, en principio ya sabes, si quieres consejo háblame ¿ok?
-Claro.
Aguanté las lágrimas y cerré la conversación.
Me hiciste llorar de felicidad el mes pasado y ahora por tu rechazo.
No sé cómo recuperarte, pero lo haré.
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