- Dile que no se preocupe-me dijo Chris, aunque no lo sabía a ciencia cierta, algo intuía en que estaba sonriendo-No tocaría a un diamante como tú, porque no te merezco.
- Lo dices porque estás borracho-me reí, sin tomármelo muy en serio.
- Tal vez.-contestó él-Pero, ya sabes lo que dicen, Vir, los borrachos y los niños, siempre dicen la verdad. Y quién no pueda ver el diamante que eres, quizá no te ve con la lupa adecuada. ¡Y ya paro, que si no me voy a dormir, seguro que digo algo de lo que me arrepentiré mañana!
- Que descanses, Chris.
- Buenas noches, Vir.
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