Es fácil el descenso.
Fácil caerse.
Fácil asumir el declive.
Alguna vez debías morir aplastado.
Lo difícil, ¿sabes qué es?
Levantarse de nuevo, volver a ser esa súper estrella con esa sonrisa y esa cabezonería.
Volver a ser la misma persona. Mirarte al espejo y pensar para dentro tus normas morales.
Pero... Moral... ¿Qué significa ahora esa palabra para ti? Después de todo has hecho un mal innecesario, injustificado y lo más terrible, la mayoría de las veces, a posta.
No soy la misma. Debes comprenderlo. Me miro al espejo y sólo veo mi rostro lleno de ojeras, mis ojos apagados y mis labios una fina línea, sin color.
Y no estoy para nadie. Tampoco me va a querer nadie. No así.
Pero no es esto por Juli. Es por lo que estos meses me he ido convirtiendo de forma paulatina. Ya no sé si considerarme buena persona. No me reconozco.
Algo de lo que sí sé, querido amigo, es que ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos.
En fin, sólo hay que mirarme.
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