En lo más profundo de mis huesos,
En lo más recóndito de mi alma,
En lo que más temo, se esconden mis deseos.
Y cuando la tormenta es mi calma,
Cuando la lluvia acalla la voz que me llama, en el interior de mi caparazón se encuentra mi pasión.
Tengo sed de sangre y gloria. No quiero ser una heroína, quiero que las leyendas narren sobre mí.
Me da igual lo que penséis, me es suficiente con que penséis en mí.
Porque quien me prueba... Ya no
me olvida.
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