Me he quedado muy tranquila haciéndote probar tu propia medicina. Pobrecito, inclusive delante de la chica que te gusta (la cual me cae bien, a todo esto. No tengo nada en contra de ella).
¿Quieres jugar? Muy bien, juguemos, pero con mis reglas. Creo que ya te he dado la suficiente ventaja para marcar la pelota en el partido. Ya estoy cansada de ignorar tus intentos de humillarme que no van a ningún lado.
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