Querer a alguien es un compromiso.
Tienes que preocuparte por ésa persona. Es como firmar un contrato, sin tener oportunidad de echarte atrás.
Tirarte horas releyendo las condiciones de uso y las claúsulas del contrato, y preguntarte, por qué lo haces ¿por buena persona?
¿Por qué? No lo sé.
El amor es algo de lo que dejé de buscarle un sentido. No tiene ninguno (a menos que nos pongamos a hablar en sentido científico, que me parece algo frío explicarlo de ese modo) pero muchas veces nos da igual que tenga o deje de tener sentido.
Nos da totalmente igual.
¿Y firmamos? Claro. Aunque luego nos equivoquemos, siempre hay un contrato, al menos, de esa calaña en nuestra vida, porque la gente no puede pasar la vida sin amar.
Qué loca es esa palabra ¿no os parece? ¡Y más loco aún es el significado!
Quizá sea por ser buena persona, pero hace tiempo firmé un contrato y no puedo ni romperlo y eso me frustra infinitamente.
Y eso me lleva a que me preocupe por ésa persona, aunque esté lejos y no quiera saber nada de mí.
Puede que el contrato se esté deteriorando, porque yo ya no pienso con tanta intensidad como antes en ésa persona, pero está ahí, para mi suerte o para mi desgracia.
Y ahora que he firmado dos contratos nuevos...
Me pregunto si... Hice bien o no.
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