Hay cosas que es mejor no pensar. Ni decir, ni hacer y sobre todo... buscar.
Ni que decir tiene que el que lo buscase se convertiría en un auténtico masoquista.
Está bien eso de perseguir tus sueños, pero huir herido de guerra para meterte en un campo de minas de nuevo, no funciona para nuestra salud mental. Creedme, lo sé.
Puede sonar frío, incluso viniendo de mí, pero es como yo lo veo.
Porque creedme, si hay algo que esté dispuesta, total y segura de reprimir, es mi deseo de volver a mi campo de minas, aunque se acerque a mí cada vez más.
Quizá digáis: "¡Pero no escondas lo que eres, no huyas de tu verdadero yo y afróntalo!"
Pero lo que soy no hace más que hacerme daño y llamadme egocéntrica, pero me quiero demasiado para sufrir por algo (o alguien) que no vale la pena sufrir. Quizá llegue alguna vez (¡o no! quién sabe...) a encontrar a la persona que me repare mi corazón roto, pero hasta ahora, sigo tan perdida como al principio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario