No he nacido para ser una causa probable,
si no para ser una llama inalterable,
inalcanzable e intocable.
No he nacido para sentir el frío,
si no para buscar tesoros en el río
del saber, de aquel que con brío
se esconde del no elegido impío.
No he nacido para ser sombra,
ni la lúgubre alfombra,
pisada y marchita,
de una persona que no da y sólo quita.
No he nacido para ser nada en concreto,
si no para serlo todo, al momento,
y para elegir por mí misma el minuto exacto
en el que quiero vivir hasta el resto
de mis días.
No hay comentarios:
Publicar un comentario