Es la verdad de un secreto,
es el aliento de un amante indiscreto,
es rojo y verde, es rocío húmedo y roto
que cae en los árboles, en un amanecer compuesto.
Es arte, es belleza, es pureza, y no entiende
de orígenes ni de despampanantes atrezzos,
es una tempestad y un huracán, es rayos
y truenos, un volcán en erupción, que
quema, quema como el fin de un verano eterno.
Es una efímera poesía, que de sólo oírla, ya está perdida
pero es mía, muy mía, de dentro, de los confines de mi mundo interno,
nacida en Suspiria.
Pero es mía, muy mía.
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