Si la música es mi final,
el Diablo irá a mi funeral.
Si la música es mi inicio,
ella será la dueña de todos mis vicios.
Si la independencia está en una canción,
yo a ella me ofrezco, que sea mi dueña,
pues jamás querré dejar de escucharla.
Si la música fuera un sermón,
devota yo sería de su religión.
Si la música fuese mi amante,
de un fulgor ardiente serían todas sus noches.
Si la música quiere romperme el corazón
¡que se lo quede, no lo quiero ni yo!
Si toda mi vida quedase reducida a un renglón
triste sería esa canción.
No tengo más verdad que escuchar,
que un solo de guitarra o
una sinfonía de Mozart, pues
en ellas están el resumen de lo que es
la verdadera humanidad.
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