lunes, 16 de noviembre de 2015

¿?

Era de noche.
Miró a su alrededor y no logró dislumbrar ni un solo alma por ninguna parte. Las calles, vacías y oscuras, hacían de ese momento más tenebroso de lo normal.

Estaba nerviosa. El por qué, no lo sabía. Pero realmente en ese momento sólo quería llegar a su destino y quizá, pensar después de hacer. Aferró con fuerza su espada mientras seguía caminando, si mirar atrás. La noche parecía engullirla poco a poco, a medida que se acercaba.

Sabía que la estaba esperando y en su cabeza sólo podía escuchar una canción. Una canción que era algo así como un reflejo de su alma. Siempre se había sentido distinta, y hasta cierto punto era comprensible. Ella era distinta, como un cuervo criado en un nido de palomas.

Se quitó su pelo castaño y alborotado de la frente, mientras caminaba sin mirar atrás. Sólo se escuchaba el sonido de ella pisando los charcos.

Observó que una figura femenina se acercaba a ella. Y mientras que Elena llevaba un traje de cuero negro, la chica de ojos azules llevaba un femenino vestido blanco. Se sintió de pronto a la altura del betún por su belleza, pero eso no le permitió quedarse corta y desenvainó su espada.

- ¿Sabes? En otro tiempo tú y yo nos habríamos llevado bien... Después de todo somos la reencarnación de quienes somos -sonrió la otra chica. Elena recordó su nombre. Se llamaba Blanca- ¿O no lo sabes? Por tu expresión deduzco que no...

>>Déjame que te lo explique...

-No quiero saberlo. Sólo quiero que devuelvas lo que más amo...-la cortó Elena, con lágrimas en los ojos-Sólo quiero parar esto... Tú hiciste que me doliese el corazón y ahora me desangro por dentro... Duele, duele mucho... Y si no puedo matarte... Al menos, moriré en el intento...




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