miércoles, 4 de noviembre de 2015

-

Notas cuando te gusta alguien, cuando se te embotan los sentidos. Cuando te vuelves adicto a su presencia y cuando quieres estar cada vez más tiempo hablando con esa persona. Casi como una drogadicción.

Y es terrible si es por efecto doble. Terrible. Pero no puedes evitar mirar cada dos por tres si te ha hablado, si se ha fijado en ti como te has fijado tú en él o ella y empiezas a pensar y darle vueltas. Y a veces, eso no es sano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario