martes, 22 de septiembre de 2015

Para nadie en concreto y a la vez a alguien con apellidos.

No sé cómo empezar. Realmente, no sé si me atreveré a pasarte esto, este blog. Me sentiré desprotegida a partir de ahora, más vulnerable. Y también creo que te subirá el ego leerme. Pensar que llevo tres años escribiendo este blog... (a veces lo dejo y lo retomo, cosas así). Me verás crecer, cómo de 2012 pasé a lo que soy (porque sí, este blog es mi alma. Y la única forma de hacerlo, es hacerlo circular). Quizás así me entiendas un poco más, o quizás no. Quién sabe. Quiero advertirte de eso precisamente, he ido cambiando, he ido creciendo y ya no soy la misma cría adolescente que empezó este blog por un mal de amores. Sí, lees bien, lo empecé para desahogarme de alguien. Encontrarás a Midons en algunos de los comentarios, si indagas un poco, aunque no estoy segura de que quieras hacerlo. Ella es la culpable de la creación de este blog, a la vez le doy las gracias y por otra parte no. Quizás ella me hizo madurar un poco más y aprender que las personas no siempre son buenas. Eso sí, tiene una parte de mí que jamás voy a recuperar: Mi rencor. Y ya sabes lo que dicen, todo fluye, nada permanece. No soy la misma que cuando tenía ¿dieciocho años, diecisiete? Ni idea. Tampoco seré la misma cuando tenga veinticuatro. No sé si seguiré escribiendo por ese entonces o si me reiré de lo que ahora escribo. Pero algo sí que sé, que este es mi comienzo. ¿Sabes cuál es mi sueño? Ser escritora. Quizás sea un sueño frustrado o quizás no. Quizás te encuentres con algo extraño que empecé a escribir. Y como dije antes, fue para deshogarme. Pero la trama se fue hilando y cada vez se hizo más compleja, más parte de mi ser. Y así, surgió Historias de Bohá (que ahora voy a reformar porque sinceramente el personaje de Nevada cada vez me produce más hastío). Creo que tienes mucha información por leer de este blog. Y ya sabes, ahora es un mundo nuevo para ti. Un mundo nuevo de cosas que no sabías de mí.

Adelante, siéntate, ponte cómodo. Y descubre lo que esconde mi alma.

O no, desprécialo y huye. Pero jamás retornes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario