''...Entre la emoción
Y la respuesta
La sombra cae
La vida es muy larga
Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
La sombra cae
Pues ligero es el reino
Pues ligero es
La vida es
Pues ligera es la
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
No con una explosión sino con un gemido.''
-T.S Elliot, Los Hombres Huecos.
(En la escena un muchacho joven interpretará al ÁNGEL. Sonríe, feliz, como si hubiera conseguido lo más deseado por su ser, que es ver a su amada. Irá todo de blanco.)
ÁNGEL: Tras estos mil años, el Cielo agarró mi corazón
y casi con delicadeza extrema, le clavó un puñal.
Se me concedió un diez minutos para revivirte y atraerte
a mi lado, para amarte, para
tocarte, mis alas fueron presurosas y mi mirada,
en la que ardía un deseo prohibido, el cuál quedaba
cohibido para el resto de los míos, te buscaban,
con el deseo encendido.
¿Por qué hemos sido castigados por amar? ¿Por amor?
Y toqué la Tierra, y preso de mi propio miedo,
cerré los ojos deseando que ningún mortal anduviera,
pues, ¡oh, amor! ha cambiado tanto el mundo desde que te
fuiste, que empiezo a sospechar que eso fue la causa.
(La DEMONIO hace acto de presencia, llevará un vestido rojo que se verá más de lo que se oculta, evocando al deseo que ella misma representa.)
DEMONIO: Amor mío, tú mismo sabes quién fue la causa
de nuestro sufrimiento, ¿por qué no le ponemos fin a esto?
ÁNGEL: Te amo como nunca amé ni amaré a una mujer,
pero en mi corazón no podrás sembrar la duda, pues
nuestro castigo es ver como nuestros hijos se matan
poco a poco.
DEMONIO: Nuestros hijos dejaron de ser puros,
cuando mi naturaleza demoníaca fluyó en ellos.
No los culpo, pues de esto en parte se creó el mundo.
ÁNGEL: Sangre de mi sangre y corazón de mi corazón son
pero nunca entenderé el afán de destruir cosas bellas que
otros de ellos crearon.
DEMONIO: De eso está hecho el ser humano.
Si mal no recuerdo, hubo alguien que dijo que
estamos hechos de polvo y ceniza.
ÁNGEL: Creo que deberíamos pararlos.
DEMONIO: Chs. No pienses ahora en eso.
Aprovechemos el poco tiempo que nos queda juntos.
(Hacen mutis y se van, cogidos de las manos.)
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