Se lamió sus labios secos.
Se arregló lo que venía a ser su vestido, pero en realidad se sentía más desnuda de lo que ya de por sí estaba. Caminaba descalza, y el frío se le clavaba en la piel como miles de dagas. Pero sólo le quedaba eso; caminar.
Notó un carraspeo detrás de ella, pero ni se volvió ni dijo nada.
No quería hacerlo, sólo quería seguir caminando.
-¿A dónde vas?-preguntó la voz grave que la acompañaba, antes en silencio, ahora por fin se dignaba en hablar, en mostrarse.
No dijo nada, ni quiso mirar atrás.
-¿No me escuchas o no quieres escucharme?-suspiró la voz.
-¿Por qué iba a quererlo? ¿Por qué iba a querer escucharte?-ella notó que sus músculos se tensaban y que su sangre se congelaba.-Creo que ya dijiste todo.-se guardó lo que pensaba para ella, y cerró los ojos, apretándolos.
-Te dije que siempre te acompañaría.
-No te necesito.
-Mientes.
-¿Y qué si lo hago?-le replicó ella. Se giró, siendo cosciente de que era un error.
Vio su figura transparente mirándola, fijamente. El espíritu era como cuando murió, con unos ojos grises que dejaban sin respiración y su cabello rubio media melena. Vestía con vaqueros y una camiseta negra, y unas converse rojas.
-Diana...-empezó él.
-Dir, no puedo soportarlo. No puedo creer que no me lo contaras...-y empezó a llorar, cayendo como géiseres sus lágrimas en la nieve.-Podrías habérmelo dicho...
-¿Crees que eso habría impedido que nos enamoráramos?-suspiró Dir-Aunque no lo digas sé que lo sientes. Te conozco, te he visto crecer...
-Pero no confiabas lo suficiente en mí como para confesarme que no podría tocarte jamás.-repuso Diana, aún con lágrimas en los ojos.-Eso sí que es exasperante.
-Pero podemos estar juntos siempre.
-Tu definición de siempre no sé si es como la mía-la chica se rió amargamente-Eres un alma errante.
-Puedo cambiarlo, cuando tú mueras, yo estaré allí.
-¿Y de mientras qué? ¿Podré abrazarte?
-No como a una persona tangible, pero sí.-la miró con sus enormes ojos grises, suplicante.-Por favor, Diana...
-Esto es de locos.-suspiró ella. Sentía que se derretía por dentro, por la intensidad de su mirada.-Está bien...
-¿Me necesitas?
-Siempre te necesito, Dir, siempre.
Y por una vez, después de unos días, Dir sonrió.
Yo tambn te necesito siempre *//* k haré sin tí y tus historias?? >.< no kiero ni pensarlo O______O
ResponderEliminarOoooh, qué mona. Mientras tenga cosciencia, no dejaré de escribir. Hablando de eso, tengo que contestarte.
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