Yo, resurjo de mis propias cenizas. Y ni siquiera el propio Diablo, lo haría mejor, de eso le doy gracias a Dios.
jueves, 21 de febrero de 2013
...
El cobarde se muerde la cola
por miedo.
El valiente se la arranca por
valor.
¿Y qué hacen los enamorados,
enfermos de amor?
Se arrancan el corazón,
clavándolo en una estaca,
como un trofeo lo maltrata,
para que lo vea hasta Dios.
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