Me siento entre culpable y no culpable.
Por una parte por guardar el secreto. Porque quizás no tendría que haberlo hecho, pero tampoco se lo he dicho a nadie. Quizá no en voz alta, pero no lo sé. ¿Eso me hace menos leal? ¿Más de otro lado?
Y también me siento no culpable porque lo he guardado un poco más para que fuera solo mío. Hay cosas que quiero que sigan siendo solo mías, y eso no me hace más egoísta. Lo curioso, es que siempre he pensado que las cosas que vienen a mí son mera coincidencia. De aquí a unos meses, o de aquí a hace casi una década, siempre pensé que era coincidencia.
Empieza a asustarme la posibilidad de que no lo sea. Y el no encontrarle explicación es cada vez más asfixiante. No quiero entrar en muchos detalles, porque no quiero que pienses que estoy loca, pero... Hay demasiadas coincidencias para hacer que algo, esto, sea normal.
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