domingo, 30 de agosto de 2020

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Como duele vivir sin herida,
que para buscar una salida
tenga que dañar a la fuente de mi
vida.

Como duele no tener sangre que
derramar, como duele buscarlo
a borbotones, que emerja como
un mar.

Que rojo más sencillo y más 
perfecto.
Si todo fuera tan corriente,
tan real, tan curable como
una herida cicatrizable,
quizás y no volvería a hacer el
intento.

Pero siempre peco en viejos 
vicios, en un coraje desesperante
que hunde hasta el más puro
y real de todos los juicios.

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