Como duele vivir sin herida,
que para buscar una salida
tenga que dañar a la fuente de mi
vida.
Como duele no tener sangre que
derramar, como duele buscarlo
a borbotones, que emerja como
un mar.
Que rojo más sencillo y más
perfecto.
Si todo fuera tan corriente,
tan real, tan curable como
una herida cicatrizable,
quizás y no volvería a hacer el
intento.
Pero siempre peco en viejos
vicios, en un coraje desesperante
que hunde hasta el más puro
y real de todos los juicios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario