sábado, 28 de diciembre de 2019

Adiós.

Sé que probablemente no vas a ver esta entrada. Ni si quiera te imaginas que estoy escribiendo sobre ti y menos en este blog, porque nunca te conté de su existencia. Sé que no me vas a hablar tú por tu cuenta, crees que está todo dicho, pero no, para nada.

No hay nada dicho. No hay ningún punto final en esta historia y créeme, estoy deseando con toda mi alma ponérselo. ¿Te doy un spoiler de lo que pienso decirte? Entre otras cosas, que no eres buena persona. Ni por un segundo creas que esa fachada de niño bueno me convence.

José, yo te tenía en un pedestal de que te caíste estrepitosamente y espero que no te hayas roto ningún hueso. ¿Sabes? Yo tampoco soy una santa, pero jamás, jamás hubiera negado nada de lo que me hubieras preguntado de ser al menos un poco cercano a la verdad. Te quejabas de que yo era indiferente. Te quejaste una y otra vez de que no te daba lo que pedías, que no ponía de mi parte en esta ''relación'' (que evidentemente se convirtió más en un meme que en una relación, con tantas idas y venidas). Pero ¿sabes? Soy mucho más lista del crédito que tú me das, como diría la canción. Y da gracias que tengo a buenas personas que me cuentan todo.

Es verdad. Eres un sol. Tuviste tus buenos momentos, sobre todo al principio. Cuando yo había discutido con Alejandro y tú apareciste de la nada para consolarme y cuidarme, pero sabes que conmigo no sólo bastan esas cosas y te lo dije. Sabes de qué pasta estoy hecha. Y sabes que a mí no se me puede engañar. Y si me hubieras sido honesto desde un principio y me hubieras dado la oportunidad a mí de decidir si quería estar contigo o no, nunca hubiera sido tan indiferente. Nunca te habrás construido este foso tú mismo en mi vida, del que nunca vas a poder salir.

Eres un dealer que vende un amor que no necesito, ni quiero, ni estoy dispuesta a consumir. No quiero consumir una droga corrupta que no está más que construida con mentiras. Ojalá a Tanya le cuentes la verdad. Estoy más que segura de que no sabe de mi existencia, al menos no de la forma en la que estaba yo planteada ¿eh? Qué curioso. Jactándote de hombre fiel y manteniendo (o al menos en mi caso, intentándolo) engañadas a dos chicas que nunca te habían hecho nada.

Admito que yo ya lo sospechaba. Pero hasta que me dijeron lo que pensaba que era, no corroboré la verdad (y sí, a riesgo de que te hagas la víctima, creo a todas esas personas antes que a ti) hasta que un día lo hice. Con Tanya no me atreví. No quería meterla en un fango que quería que fueras tú el único responsable de informarle, pero con Camila... Sí que fui capaz.




Ahora ya entiendo por qué mi subconsciente no me dejaba amarte. Y no era la influencia de Alejandro, que incluso él, las vibras que me daba mi cuerpo eran mejores de las que, al cabo de un tiempo, terminaste de darme tú. No puedo amarte si no confío en ti. No puedo hacerlo. Ahí tienes el principal motivo de mi indiferencia hacia a ti, mi desconfianza. Qué más da. Lo intentamos y no pude. No tiene más. Realmente ese no es el problema de esta historia.

Aprovechaste que era reservada y que no me gustaba hablar de mi vida personal para jugar con los sentimientos de una chica que no tiene la culpa de nada. Que ni si quiera me cae mal. Que ni si quiera parece mala persona. Pero te acercaste demasiado al filo, demasiado al filo para poder destrozarme a gusto. Nunca más, José. Nunca más.

Creo que nunca te seré más honesta como te estoy siendo aquí. Y lo gracioso es que no creo que lo vayas a leer. Tampoco creo que ganase nada con pasártelo. Pero seamos justos, tampoco tiendo a expresarme con nadie. No creo que te importe algo que ni si quieras sabes que existe.

Debí aceptarme tal y como soy y no darte una segunda oportunidad, ni una tercera, aún yendo en contra de mi propia naturaleza. No, dealer, llévate tu droga que no la necesito.

Y por cierto... Si llegas a hablar conmigo, que sepas, que sí, no quiero hacerlo, pero lo haré si no eres sincero.

Y ahora... Dame un tiempo. Dame un tiempo, el que sea necesario. No creo que podamos ser si quiera amigos. Me va a costar hasta tenerte de conocido, pues me siento lo suficiente dolida para detestarte de momento. No quiero que me hables. No te necesito. Por favor, déjame en paz.

Adiós, José. Gracias por tus recuerdos, pero no fueron suficientes.



No hay comentarios:

Publicar un comentario