jueves, 1 de marzo de 2018

-

Creo que desde Julián no me sentía tan traicionada, Pablo.

Y ya es decir. Sin pruebas ni nada, me acusas. Sólo eso te basta. Pues gracias.

¿No crees que si hubiera tenido tu Twitter, en vez de pasárselo a X, hubiera intentado contactar contigo? Que triste debe ser estar tan paranoico como para hacer que alguien te coja manía.

Y esa es otra ¿tú sabes acaso como soy? Porque parece que no. ¿Crees que un pelele cualquiera me va a manejar? Por Dios, me he cortado, me han roto el corazón, me han traicionado, me han chantajeado. Soy dura de cojones y además ni lloro en público.

Pero claro, acusar es muy fácil. Y te quiero, pero creo que debería dejar de quererte, ya que tú me odias. Pero me gustaría que si cortamos nuestra amistad des la cara.

Yo no confío en nadie. No entrego mi corazón a cualquiera, no hablo de mi vida con cualquiera, ni traiciono a gente. Y menos de la de otro.

Pero parece que soy propensa a las traiciones. No es justo, no lo es. Piensas que soy tan frágil que me pueden ningunear. Ojalá lo leyeras, porque de verdad, pensaba que eras más listo.

Creo que será lo último que escriba sobre ti, o no. Quién sabe

Adiós, te he querido con toda mi alma. No creo que estuviese enamorada de ti, pero eras especial para mí.

Adiós... Ojalá no fuera una despedida y entraras en razón, pero me doy cuenta de lo complicado que es...

No hay comentarios:

Publicar un comentario