Ve y dile a los pájaros que me he ido,
que nunca más oirán el suave sonido
de mi voz.
Que nadie más te curará las heridas
que te infligió tu propio temor.
Ve y dile al sol que me he ido,
que solo será la luna la que alumbre
mi destino.
Ve y calla las voces que pidan a gritos
mi vuelta, y lamentate de dejarme suelta
en esos días en los que mi mundo opacó
tu sombra esbelta.
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