viernes, 29 de marzo de 2013

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Llevo días (o meses, más bien) sin poder dormir, lo suficientemente para lo que, según el médico, se considera necesario con mi enfermedad.
No tengo pesadillas, ni mucho menos. Simplemente, no logro conciliar el sueño. Y la verdad, es que mi mundo de sueños suele ser bastante variado y no se pierde nunca la novedad de un sueño distinto y cada vez más extraño.

Tampoco ayuda que mi padre se niegue en rotundo a darme pastillas para dormir (después de todo, ¿qué pierdo?), por su cabezonería de que soy demasiado joven.

¿Creéis que le haré caso y que actuaré siguiendo sus consejos de forma natural y sabiamente y no siendo impulsiva?

Por favor, no debería deciros la respuesta.

Claro que no lo haré :-).

Ya me buscaré el modo de conseguirlas.

Y si me lees, M, que sepas que si es verdad lo que escribes me alegro y estoy orgullosa.

Me voy a leer algo de temática fantástica, para variar. Para fomentar mis extravagantes sueños, claro.

Buenas noches, y dulces sueños. Procurad no soñar conmigo.

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